Persépolis siglo XXI | Gran Imaginador

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“Tengo un fuerte sentido de la justicia. Y eso pasa desde intervenir en el súper porque una clienta le hable mal a la cajera, hasta reflejar en un libro la historia de mi país.” – M. Satrapi

El escritor y crítico literario Samuel Johnson dijo en una ocasión: ‘El asombro es el efecto de la novedad sobre la ignorancia’. No me considero una persona especialmente prejuiciosa y menos a la hora de leer, pero reconozco que al entrar a una librería suelo dirigirme a mi zona de confort. Esta no es el género histórico, romántico o la novela negra, por decir algo, sino el ensayo y las novelas biográficas. Guilty pleasures, qué le vamos a hacer.

Por eso, es necesario que de vez en cuando venga alguien y te sorprenda, te aproxime a un libro que en primera instancia no comprarías, pero que agarras con inmensurables ganas de engullirlo. Lo que uno acaba descubriendo no es un conocimiento finito que comienza en el prólogo y termina en la última página, sino todo lo contrario: deja la puerta abierta a mundos a los que no nos habíamos antes acercado. Son sólo una astilla, un ápice de lo que subyace detrás.

‘Persépolis‘ ha sido uno de esos grandes de los descubrimientos. Novela gráfica, que dirían los más exquisitos. La obra, dividida en cuatro tomos que acabaron reunidos en uno solo, no son reflejo de una historia independiente, ni de una generación, sino de miles de familias que vivieron situaciones similares a partir del estallido de la revolución islámica en 1979.

¿Por qué Persépolis? Persépolis fue la capital del Imperio persa durante la época aqueménide, dinastía que extendió su dominio por la meseta central de Irán y gran parte de Mesopotamia. En 1971, unos años antes de la revolución, se celebró en Persépolis durante tres días los 2500 años del Imperio Persa. Ese fue quizá el punto de inflexión, el que terminó de empañar la imagen de Mohammad Reza Pahleví, el shah de Irán desde 1941. Las fiestas, que reunieron a cientos de personalidades del ámbito internacional influyentes en el país, fueron acompañadas por la represión de los opositores al shah. El rey persa acabaría exiliándose el 16 de enero de 1979, y falleciendo un año y medio más tarde en El Cairo.

¿Y por qué esta historia? Cuando estalló la revolución, Marjane Satrapi, autora del libro, tan sólo tenía nueve años. Desde el punto de vista una niña, habla desde el primer capítulo, títulado ‘El pañuelo’, sobre todos estos cambios. En 1980, este pasó a ser obligatorio en la escuela, se cerraron todos los colegios bilingües -ella iba a uno francés- y las clases dejaron de ser mixtas. Con la llegada del gobierno islámico, muchos adolescentes fueron enviados a Europa a continuar con su formación académica, y Marjane Satrapi fue uno de ellos. Nacida en Irán en el seno de una familia acomodada y progresista, vuela a Viena, donde crecerá alejada de los suyos. Y su autobiografía ilustrada comienza desde los inicios: de la cotidianeidad al pañuelo, a la represión, a las prohibiciones, pero también a la caótica vida de adolescentes austríacos, al miedo a estar lejos de casa, a la frustración de aprender una nueva lengua desde cero.

persepolis-1Viñeta de ‘Persépolis’ (M. Satrapi, 2000)

Marjane, que escribió la obra en el año 2000, habla sobre el mundo de Oriente y su convivencia con el de Occidente, algo que desde aquí, la parte central del mapamundi, creemos tener ya muy sabido. En el prólogo, el dibujante y guionista David B. nos hace un pequeño ‘resumen’ de los últimos 15 siglos de Persia, aquel histórico reino de Oriente Medio, el hogar de las civilizaciones más antiguas sufridor de multitud de cambios antes y después de ser conocido como Irán por los occidentales en 1935. La herencia de Marjane, vital para escribir su gran bitácora de vida, habla de un país que ha soportado tensiones, no sólo internas. Durante la Segunda Guerra Mundial, el norte de Irán fue ocupado por los soviéticos y el sur, por los ingleses y los americanos. Heridas producidas por los propios conquistadores, interesados en las posibilidades económicas de la región, directas al corazón de los iraníes, personas con gran identidad propia que se sintieron en muchas ocasiones manejados y perdidos. ¿El resultado? Una tierra de siempre y de ahora, de nadie y de todos.

La historia de Satrapi, contada en primera persona, posee varias características que la dotan de fuerza y una de ellas, fundamental, es el trazo libre y despreocupado, pero profundamente inteligente, con el que forma las figuras del mundo que le rodea. La aprehensión de texturas a través del blanco y negro o la expresión de pobreza a través de viñetas más oscuras son aspectos que enriquecen el significado de cada una de las anécdotas a la que la protagonista nos acerca..

Alguno se preguntará por qué elegir el cómic como manera de plasmar una biografía. Por un lado, es obvio: cualquier letra o significado se nos hace menos árido de manera ilustrada. Pero, por otro, puede que sea el género de la biografía uno de los grandes olvidados y que, precisamente, gracias a la expresión gráfica haya conseguido el repunte que se merece. Desde hace casi cinco años, uno de los titulares más presentes en el plano literario y, por tanto, en las librerías, ha sido el boom de la vida en viñetas. Así es, la vida de artistas célebres como Freud, Kafka, Joyce, Woolf, Van Gogh, Frida Kahlo o Dalí ha sido escrita a trazos, dando lugar a un género híbrido entre el cómic y la biografía ilustrada que llega a nuestros días. Como escribí hace un par de años en ‘Biografías para encontrarnos’, “toda biografía en la que sabemos que hay una persona real detrás despierta en nosotros un algo, abstracto e intangible como la palabra misma indica, pero creador de una complicidad con aquel a quien conocimos a través de un libro”. Tampoco me volveré loca diciendo que tuve una conversación metaliteraria con Benedetti, Sylvia Plath, la propia emperatriz de Austria-Hungría o, en este caso, con Marjane Satrapi, pero sí es cierto que el sabor de boca que se queda al cerrar la contraportada es diferente. Es difícil de explicarlo. Yo, simplemente, animo a que prueben.

persepolis-2Viñeta de ‘Persépolis’ (M. Satrapi, 2000)

No obstante, aunque todo se enmarque dentro de un mismo género, las etiquetas siempre fueron peligrosas, y Marjane salta ese espacio entre el biografiado y el biógrafo hablando de sí misma a través del dibujo y con un contenido de gran tinte social. ‘Persépolis’ me recuerda a los relatos de ‘Off the record’, un must-read de Jot Down en el que viñetistas como Paco Roca, Manel Fontdevilla, Miguel gallardo o Oriol Malet, entre otros, plasmaron a modo de historieta las narraciones e impresiones de diez reconocidos periodistas españoles en acontecimientos clave que cambiaron la historia del mundo, como fueron los atentados del 11-S, el fallecimiento de Franco o la cobertura de la guerra de Bosnia. Marjane no es periodista, pero puede que sea una de las poquísimas personas que ha tenido la valentía de contar su historia y la de un país convulso donde la memoria del horror sigue latente, a través de una novela autobiográfica visual que no entiende de idiomas.

Los familiarizados con el cómic sabrán que la obra de Marjane está ya unida, y para siempre, a su trascendencia. En 2007 fue llevada a la gran pantalla por el historietista y cineasta francés Vincent Paronnaud y con un alto nivel de participación de su creadora. A sus dibujos les acompañan voces tan conocidas como las de Catherine Deneuve (‘Los paraguas de Cherburgo‘: Jacques Demy, 1964)  y Chiara Mastroianni, hija de la anterior y del famoso actor italiano protagonista de la ‘La dolce vita’ (Federico Fellini, 1960). Uno de sus reconocimientos en el ámbito cinematográfico fue el Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2007. Con ojos críticos, diré que la película, a pesar de condensar en 95 minutos todos los años de adolescencia y juventud de Satrapi, deja con sed. Y el dibujo, sutilmente fiel a la estética de la novela gráfica, pierde el encanto del trazo rápido que le da la autora. La vivacidad y posibilidades de la ilustración animada, a mi modo de ver, no pueden competir con la maravillosa obra monocolor de la que parte.

Sólo hay unas pocas páginas a color al final de la obra, que muestran a una Marjane Satrapi ya adulta. Dicho epílogo nos acerca a una crítica explícita a la visión occidental sobre ‘el problema’. Satrapi considera que, desde el principio de la revolución, las noticias y la información que ha llegado al resto del mundo han sido distorsionadas o contadas con la boca pequeña, como es el hecho de que la revolución islámica fue democrática, detalle que solemos no tener en cuenta. “Demasiada información bloquea el cerebro; poca nos hace ignorantes”, nos recuerda. Y lejos de querer darnos lecciones de vida, el personaje de Marjane, vestida con dos de los colores panárabes más reconocibles, rojo y negro, nos habla desde la planicidad del papel para recordarnos que la historia iraní más reciente, de los últimos 30 años, ha sido en gran parte decidida por el resto y no por ellos mismos. Otras manos que en 1953 atravesaron miles de kilómetros para dar un golpe de estado y destituir al primer ministro iraní. Sólo algunas de las manos que terminaron de infectar las heridas de un Irán humillado. Y este, el final de la historia de una nación con 4.000 años de antigüedad, es en realidad el comienzo de todo.

3 thoughts on “Persépolis siglo XXI”

  1. Hola Carmen
    Una vez más, vuelvo a disfrutar con un artículo tuyo. Yo en 2007 descubrí “Persépolis” en el cine, y tal fue el impacto que fui inmediatamente a por el libro. Irán y su drama histórico se hicieron visibles para mí. Ahora, un amigo mío viaja a Irán, y estoy desando que me cuente de primera mano cómo está ahora ese país.
    Te recomiendo otra película de animación fabulosa, que se estrenó solo un año después: “Waltz con Bashir”, un documental animado sobre la matanza de refugiados palestinos en Sabra y Chatila (Líbano) en 1982. Una joya , si puedes, no te la pierdas.
    Por cierto, nos conocemos. Soy amiga de Paco González San Agustín, que nos presentó en su exposición de la Real Sociedad Fotográfica en la que tú colaboraste con tus estupendos textos. Conocí Gran Imaginador a raíz de tu estupenda crítica sobre la exposición “Danubio”, y desde entonces os sigo a todos con mucho interés. Soy arquitecta de formación, y entusiasta del cine y el arte. Hoy no he podido resistir el escribirte, porque eliges unos temas que me interesan y que me inspiran.
    Un saludo afectuoso, y mi enhorabuena por tu talento literario.
    Gema

    1. Hola Gema, muchas gracias por tus palabras. Es muy gratificante escribir sobre lo que me apasiona y encontrarme comentarios como el tuyo, que me llenan de motivación y que multiplican el sentido de lo que mis compañeros y yo hacemos. Me apunto el documental que me recomiendas y, si te parece, te escribo después de verlo para que compartamos impresiones. Un abrazo enorme, Carmen.

      1. Hola Carmen
        Gracias por tu rápida respuesta. No sé si has visto ya el documental que te recomendé. Espero que si es así, te haya gustado. Ya me contarás. Un abrazo

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