Domador: "Todas las casualidades surgen de una fuerza interior a la que llamamos accidente" | Gran Imaginador

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El grupo oscense Domador se encuentra en la capital para presentar Ser accidente, su último EP con el que atronarán los muros de la Sala Costello el sábado 3 de junio a las 22:30, como alternativa rebelde y musical a cierto deporte de masas. Domador lleva desde 2007 haciendo “pop pánico”, una etiqueta inspirada que, al final, disfraza una forma de crear la música de poesía oscura y sonido irresistible que se desparrama por sus cuatro trabajos de estudio y, especialmente, por este Ser accidente. Charlamos en una calurosa tarde de terraza con Chema Barrio, vocalista, y Alfredo Peralta, guitarra, que junto a Rubén Clavería e Israel Sahagún viene a refrescar al asalto este Madrid preveraniego.

Este año cumplís diez años como Domador. ¿Cómo surgió el grupo?

Chema Barrio: El grupo surgió a raíz de otra ruptura anterior. Teníamos un grupo con Rubén, el batería actual de Domador, que se llamaba La muñeca rusa. Por aquella época estábamos estudiando, teníamos otros quehaceres, y eso hizo que el grupo se tuviera que disolver. A raíz de ahí, decidimos con Rubén que no queríamos parar. Empezamos a hacer canciones. Él es batería y yo soy guitarra, entonces como podíamos íbamos dando forma a los temas hasta que nos dimos cuenta de que necesitábamos un bajo. Teníamos un amigo que no era músico, pero le colgamos el bajo en el local de ensayo. Era amigo de la pandilla y le dijimos: “Oye, podías probar a ver qué tal”. Poco a poco empezó a sonar aquello y decidimos seguir adelante.

¿Por qué el nombre del grupo?

Chema: Veníamos de la ruptura aquella y con aquel grupo parecía que la cosa iba bien, funcionaba en nuestra pequeña escalita de Huesca, y fue la necesidad surgida del enfado aquel de “domar” a la gente con nuestra música, domar a las fieras que nos rodeaban. Por eso se quedó Domador. Surgió como tontería pero al final se quedó como nombre real del grupo.

¿Cómo ha sido el proceso de producción del disco que presentáis ahora, de Ser accidente?

Chema: Surgió la posibilidad de darle un poco más de empaque al grupo, lo que necesitaba para ser más grupo que lo que venía siendo estos años de atrás. Yo entiendo como seña de identidad de Domador que siempre ha ido hacia adelante, que siempre ha crecido en algo. Entonces, barajamos la posibilidad de ponernos en manos de alguien que llevara la producción a un nivel superior y en Huesca, después de un concierto de Havalina, conseguimos hablar con Manuel Cabezalí, le explicamos lo que íbamos a grabar y que queríamos grabar con alguien, que sabíamos que él hacía producciones y Havalina es un grupo que a nosotros nos gustaba mucho por su sonoridad y su mundo interior; entonces él nos dijo que le mandáramos un par de canciones para ver de qué iba el asunto y si le interesaba meterse en el proyecto y al final se enroló. A partir de ahí, todo facilidades.

Os habéis decantado por el formato EP. ¿Por qué?

Alfredo Peralta: Hay varias razones. La primera es una cuestión de tiempo. No somos profesionales. Tenemos nuestros trabajos, nuestra familia y Domador le quita tiempo al ocio y a la familia y tampoco podíamos disponer de muchísimo tiempo para componer. Yo me incorporé al grupo en diciembre del año pasado, entonces teníamos que ajustar todo el repertorio que ya se arrastraba más las canciones nuevas. Además, pensamos que la gente ahora consume la música de manera distinta a hace unos años. Van más al single que al disco completo y preferimos sacar ahora cinco canciones y, dentro de unos meses, otras cinco en otro EP a sacar un LP grande que nos supone muchísimo más tiempo.

Chema: Y desgaste económico también.

Alfredo: Y nos va a durar menos. Es así. Estamos acostumbrados ahora a las listas de Spotify en las que a lo mejor tienes dos o tres canciones de un grupo, pero no tienes el disco completo. Entonces, pensamos que es la forma más adecuada de llegar al público.

¿Puede ser entonces que haya vuelto un poco el formato estando la industria como está?

Alfredo: Sí, creo que sí. Aparte de que en términos económicos no hay color entre hacer un EP y hacer un LP. Es muchísimo más caro un LP. Y el efecto que busca un músico, por lo menos a nuestro nivel, cuando saca canciones es poder tocar en directo, que es lo importante. Es más difícil diseminarlo en el tiempo si tienes diez canciones en un LP que si haces cinco ahora y al año que viene otras cinco. Siempre estás entregando algo al público.

La pregunta del millón: ¿se puede vivir de la música hoy en día?

Chema: Se puede porque hay gente que lo hace. ¿Podemos todos? No. (Ríe)

La pregunta entonces es: ¿cuántos pueden vivir de la música hoy en día?

Chema: Muy pocos, creo yo. Incluso gente de primer nivel. Para nosotros, Havalina es un grupo de primer nivel donde todos los músicos, o al menos uno de ellos, que es el caso que conocemos, es músico y vive de ser músico, pero no vive de Havalina. Vive de hacer sus producciones, trabajar con otra gente. Su grupo es más profesional que el nuestro, porque puede dedicarle más tiempo, pero sus ingresos no dependen solo de su grupo sino de toda la actividad que lo rodea. Da la casualidad de que nosotros no somos músicos reales, con formación de músico, tenemos que trabajar en otras cosas. O sea, que estamos igual.

En vuestro anterior trabajo, No te reconozco, recibisteis varios premios, entre ellos el de Mejor Disco Autoproducido en los Premios de la Música Aragonesa. ¿Eso cómo influye a un grupo a nivel de publicidad y de prestigio?

Chema: Sí que da un poco de visibilidad. Pero realmente tampoco es una visibilidad real. Es visible en Aragón, pero fuera de Aragón el que tengas un premio de allí al mejor disco autoproducido pues… muy bien. A la gente le encanta, pero no nos ha dado nada nuevo que no tuviéramos. La gente del jurado que ha creído que lo merecíamos posiblemente siga pensando lo mismo de nosotros que pensaba antes de dárnoslo; la gente que nos escuchaba antes piensa lo mismo de nosotros que antes de dárnoslo y realmente para nosotros es un reconocimiento. Siempre gusta que tu trabajo sea reconocido y que te den una palmadita en la espalda. Te da fuerzas para seguir.

Vosotros habéis tocado en salas de todo el país. ¿Qué diferencia hay entre la escena de Aragón y la escena de Madrid, o la escena de Barcelona?

Chema: Quizá la escena de Madrid tiene más facilidad porque tiene más salas, pero también tiene más grupos, con lo cual llevar una programación acorde a todos los grupos noveles o emergentes que pueda haber en Madrid es más difícil, es más difícil sacar a todos esos grupos que en Huesca. Allí son poquitos grupos, hay una sala buena que da conciertos y, posiblemente, todos hemos pasado por ahí. Con lo cual, nuestro nivel de emergente allí es mucho mejor que el del emergente aquí y es mucho más difícil para alguien de aquí tocar en su ciudad que para nosotros, pero a nivel de escena, como posibilidades de salir, todo el mundo que quiera salir tiene que venir a Madrid, porque es donde está la industria y donde se mueve el cotarro. Todas las empresas de management, todas las empresas de comunicación, toda la gente que mueve el mundillo musical está aquí. Es normal.

Alfredo: Hay un público más entendido también, más centrado en lo que va a ver.

Chema: Sí. Hay más público y más específico. En Huesca a lo mejor viene gente que te conoce, porque al final nos conocemos todos, y van más por amiguismo que porque realmente quiera escuchar lo que tú haces, o porque tu estilo de música vaya acorde con lo que le gusta. Está fastidiado en todos los sitios, pero bueno, hay que luchar. Hay que seguir en la brecha.

Y en estos diez años que lleváis en la brecha, ¿cómo ha evolucionado el sonido de Domador?

Chema: Uf, mucho. Como decíamos al principio, el grupo lo formamos dos y medio; después fuimos tres, cuando se fue el chico este que cogió el bajo por primera vez y entró Israel; volvimos a remodelar todo el set, todas las canciones que teníamos para esos tres instrumentos, bajo, batería y guitarra, como formación; entre medias hubo un conato de música electrónica, que nos dio por salir por la tangente, lo hicimos sin pensar; volvimos a las guitarras después, entró Adrián, que era el guitarra anterior y volvimos a rehacer todo el set y grabamos un disco, que fue el del premio este que hablábamos; y, por, último, Adrián se fue, llegó Alfredo y volvimos a remodelar todo el set. Hemos vuelto a grabar nuevas canciones y yo creo que la evolución del grupo ha sido mucha porque Alfredo aporta cosas que Adrián no aportaba. No por nada, sino porque son maneras distintas de tocar, distintos estilos y Domador es un grupo muy democrático: cada uno aporta lo que quiere. Nadie coarta la libertad de nadie. Todo es posible. Entonces, la evolución del sonido ha sido mucha y la del grupo también.

Esa es otra cuestión, ¿cómo es repartís la creación artística?

Chema: Depende. Pasamos más tiempo juntos con Rubén, que ya veníamos de atrás, y tenemos más facilidad para hacer letras. Nos juntamos con una guitarrica y sacamos tres frases y después las ponemos en común con todos y vamos construyendo encima. Ponemos un cimiento, que son esas letras, o puede ser que llegue Alfredo y diga: “He traído este riff, que mola mucho, y aquí una batería que haga esto podría estar bien”, y a partir de ahí vamos construyendo el castillo en base a lo que cada uno cree que debería colarse. Con lo cual es sonido es algo especial también.

¿Qué es el “pop pánico”?

(Ríen) Chema: El “pop pánico” es Domador (ríe). Es una etiqueta que nos cayó sin querer y que dio la casualidad que nos gustó mucho. En este mundo hay que tenerlo todo bien etiquetado, que nadie se salga del círculo. ¿Estos dónde están? Aquí. El “pop pánico” nos lo puso Luis Lles, que es un crítico de Rockdelux, y dijo aquello del pop pánico porque mucho más al inicio era más patente que podíamos ser “pánicos” porque siempre hemos estado muy influidos por la obra de Arrabal, Jodorowsky, Topor, toda esta gente del “teatro pánico”. Al principio hacíamos un show mucho más espectáculo. En un momento dado había un disfraz, o había un guiño a ese mundo mágico que era el pop pánico, el simbolismo, las historias oscuras, y ahora mantenemos las historias oscuras pero pasamos más de disfrazarnos porque realmente creemos que no hace falta. Hemos madurado el concepto de pánico y lo hemos llevado a su esplendor (ríe). Le hemos quitado el artificio.

¿Qué significa el nombre del disco, Ser accidente? ¿Somos accidente todos?

Chema: Sí. Somos y nos ocurren. Los accidentes para nosotros podrían ser lo que llamamos casualidades, que nosotros no lo vemos como casualidades. Todas las casualidades surgen de una fuerza interior que llevamos dentro a la que llamamos accidente. Todo lo que te pueda pasar es porque tú lo desencadenas en cierta manera, entonces eres accidente en ti mismo. Va por ahí la cosa. No quiere decir que el accidente sea algo negativo. Puede traer casualidades buenas o casualidades malas.

Quería preguntaros por las canciones del EP una a una y que me contéis algo relacionado específicamente con cada tema y que os apetezca contar. Empiezo por La maldición de las tuercas.

Chema: Como es obvio, habla de una locura. Del accidente que supone estar loco, o ser un loco. No tiene que ser negativo tampoco. Dalí era un loco y es muy positivo, desde mi punto de vista, claro. La maldición de las tuercas habla un poco de eso. Es una historia de amor que realmente no existe, o sí, porque el oyente puede interpretar la canción de una forma u otra en base a sus vivencias. Lo que tiene Domador es que las letras son muy abiertas, cada uno las interpreta como quiere, no hablan de una cosa concreta. Como cosa mágica de la canción, te puedo contar que surgió un día que yo no fui al ensayo y es la canción con más acordes que tiene Domador (ríe)

Alfredo: La canción tiene tres secuencias, tres estructuras, y eran las tres iguales. Yo estaba allí y dije: “Es que son las tres iguales, esto es un poco aburrido”. Entonces, decidimos, basándonos en una canción clásica, subir un tono cada vez, cambiarlo todo en un tono.

Chema: Es una progresión de la locura que va subiendo, entonces es más agobiante y más rápida cada vez.

El elemento oblicuo.

Chema: Para mí también es una historia de amor/desamor, donde yo entreveo (porque como esto lo hacemos entre todos no es lo que yo te diga) que cuenta una historia de rebeldía. Al final, al protagonista o la protagonista la encuentran muerta. Es una cosa un poco siniestra. Es oscurito. ¿Tú qué opinas de El elemento?

Alfredo: A nivel técnico, creo que El elemento fue la canción en la que más influyó Manuel. En la preproducción fue donde más nos cambió cosas que teníamos preconcebidas y él les dio una vuelta, a mejor siempre. Concretamente, los arreglos que manejaba la guitarra solista que hacía yo cambiaron casi por completo. Cambiaron muchísimo. Y la verdad es que ha quedado muy bonita.

Chema: El elemento oblicuo viene además por una de las críticas que nos hicieron de uno de los conciertos. La crítica venía a explicar que el chico del bajo de la primera etapa era el elemento oblicuo de Domador. Como que nos habíamos asentado en una cosa, no más comercial, sino más cómoda por quitarle todo aquello que envolvía el show. Y por aquello pusimos El elemento oblicuo, porque nos gustó la definición. Después ya se fue por todas partes y cada uno entiende lo que quiere.

Amanecer enfermo.

Chema: También es un poco así. Creo que es la canción más pop del disco, la que utiliza una estructura más pop de estribillo muy marcado, con una melodía muy pegadiza, y la historia es la que se ve más fácil. Es un muñeco de nieve en un jardín y le quedan minutos. Cuando tú haces un muñeco de nieve te dura nada. Entonces, se enamora de la inquilina de la casa y es un amor imposible. Va por ahí la cosa.

Factor campo.

Alfredo: Quizá fue la sorpresa del disco. Factor campo era una canción, como las demás, pero cuando acabó escuchamos lo que terminó siendo y nos encantó el resultado.

Chema: Creció mucho en el estudio.

Alfredo: Sí, fue muy sorprendente escuchar todo, porque cuando estás ensayando es complicadísimo, hay mucho sonido en sala y no llegas a escuchar la canción completa. Es la que más nos sorprendió, por eso acabó siendo nuestro single, y también es, como curiosidad, la canción de la que hicimos el vídeo, que también fue una avalancha. Habíamos quedado un día y la tarde anterior, a las 8, no teníamos nada. No teníamos actores, no teníamos localizaciones, no teníamos nada. Todo lo que se había planeado se había caído, de una manera u otra. Y al día siguiente lo conseguimos tener todo. Se grabó en un día y el director, Manuel Avellanos, tenía muy claro lo que quería hacer. Nosotros le dejamos hacer totalmente lo que quiso y cuando nos lo presentó nos pasó como con la canción. Decíamos: “¿Pero cuándo has hecho esto? ¿Cuándo has grabado todo esto? Nosotros no nos hemos enterado”.

Y, por último, Proyecto Manhattan.

Chema: Proyecto Manhattan, curiosamente, es una de las canciones que son de las primeras que hizo Domador. No es una canción actual como tal, viene de los inicios del grupo y es una canción dedicada a Robert Oppenheimer, que es el creador de la bomba atómica. Realmente, ha entrado en este EP porque en estos diez años ha evolucionado muchísimo la canción y cada uno que ha entrado al grupo ha aportado cosas nuevas que se han ido manteniendo y mejorando. Yo creo que es la canción más “accidente” del disco, porque tiene a un gran personaje accidente, que es él, Robert Oppenheimer. Podría ser el que sale en la portada del EP con la soga, después de ver lo que había hecho. Es un accidente en sí mismo.

Alfredo: Ha crecido mucho en directos y ensayos.

Chema: Es una de las canciones que más gusta, también, y entonces la hemos ido arrastrando por necesidad, porque la gente nos ha transmitido que gusta mucho, no sabemos por qué. Como había mejorado tantísimo y no la hemos grabado desde el primer disco que hicimos, pues era un buen momento para ponerla aquí, para demostrar que hemos renovado el estilo.

O sea, que es una canción que puede ser la muestra de lo que comentabais antes de cómo habéis evolucionado.

Chema: Exactamente. Si escuchas Óxido-Ruido-Nucleico, que fue el primer disco, y escuchas este ves que las dos canciones no tienen nada que ver.

Os pregunto ahora por las influencias externas que vosotros reconocéis en el disco.

Chema: Igual que Domador es muy democrático para soportar lo que cada uno aportamos, cada uno tiene sus influencias y sus gustos. Por ejemplo, Rubén, que es el batería, es súper fan de Manowar, que es un grupo heavy metal de libro, y no creo para nada que haya Manowar en el disco pero, en cierta manera, seguro que sí que lo hay. No sé si me explico la idea. Alfredo viene de tocar y de gustos muy de rock clásico español y hard rock y en sus punteados sí que se puede advertir ese gusto. Israel venía de tocar en grupo de surf y es un fanático del bajo, entonces le encanta meter sus escalas y sus punteos. No creo que sean surf, pero seguro que tienen algo de ese estilo. A él le gusta mucho el pop de los 60, el pop clásico de Los Brincos. De hecho, tenemos versiones de Los Brincos en el repertorio porque él nos ha llevado ahí. A mí me gustan mucho Los Planetas, pues habrá cosas seguro. Los efectos que utilizábamos en el directo tendrán mucho de Los Planetas, pero creo que en el disco serán difíciles de advertir. Gracias a Manuel, a lo mejor, que dijo: “Bueno, vale, suena así, pero si le damos una tuerca aquí, otra aquí y otra acá suena un poco distinto”. Nos ha dado un empaque como grupo que no deja advertir muchas influencias o, por el contrario, podrías advertir muchísimas porque las canciones son muy distintas entre sí. Aunque tengan la línea argumental que nos gusta del oscurantismo y del simbolismo, son canciones súper dispares. Podrían estar en discos de otra gente distinta y colarían. Hemos juntado todas y tienen su sentido.

Alfredo: No creo que nos fijemos en nadie en concreto. Simplemente, tocamos lo que nos gusta escuchar y cada uno aporta un poquito.

Chema: En críticas nos han comparado con Love of Lesbian. Yo de Love of Lesbian no creo tener nada, porque además a mí no me gustan. Espero no tener nada (ríe). Lo que más escuchamos es que en la voz nos parecemos a Bunbury. Pues posiblemente sí, porque estamos cerca, es uno de los primeros grupos que escuchas cuando eres crío, al cantar a mí me gustan… Pues es fácil que yo aprendiera a cantar con el Avalancha, y ese deje a mí me gusta mucho, tiene estilazo. Posiblemente, se me quedó ahí trallado y no es algo que yo busque, que piense: “Quiero que suene como Los Planetas, o que suene como Bunbury”. No. Está ahí, quizá, pero no lo buscamos.

Pues última pregunta, nuestra pregunta de línea editorial: ¿cantáis en la ducha?

Chema: Pues yo no. Esto ya es particular, ¿eh? Hacer sonidos y que suba el eco sí me gusta, pero cantar una canción por cantar no. No me gusta. Igual que no ensayo en casa, por ejemplo, porque me rallo al pensar que los vecinos me están oyendo. Me tengo que ir al local, que está apartado en un campo y sé que nadie me va a escuchar y no voy a molestar. No me gusta esa sensación, con lo cual no canto.

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