Miradas en la Frontera: "Nepal parece haberse repuesto a nivel emocional. Su cultura es así, viven el día a día" | Gran Imaginador

Miradas 2

Este jueves 22 se presenta en los Cines Artesiete Alcalá ‘Nepal: Dos años tras el temblor’, el segundo documental de Miradas en la Frontera. Tras el trabajo que este grupo de jóvenes periodistas realizaron hace un año en el campo de refugiados de Idomeni, el proyecto ha crecido y, en esta ocasión, la nueva frontera en la que han concentrado sus esfuerzos es un Nepal olvidado y sin reconstruir tras el terremoto que arrasó el país hace dos años. Allí fueron hace tres meses Víctor de Cea, Rubén Omar Mendoza y Elena de Ondarza y volvieron con un documental bajo el brazo para contar esta historia de periodismo joven y apasionado.

¿Por qué elegisteis Nepal como segundo destino de Miradas en la Frontera?

Elegimos Nepal como segundo destino de Miradas en la Frontera porque representaba a la perfección los puntos claves de un proyecto de estas características. Nepal es un lugar que vivió una tragedia terrible hace dos años, fue el foco de muchos medios de comunicación, recibió toda la ayuda internacional posible y… no se volvió a saber nada más. Poder llegar allí y servir como altavoz de esas personas, que siguen afectadas por la tragedia, es el punto clave de Miradas en la Frontera.

Además, buscábamos un proyecto de mayor envergadura, sobre todo a nivel de producción, que nos permitiera llegar un paso más allá dentro del mundo del periodismo. Así que, tras analizar nuestras posibilidades, nos decidimos por Nepal.

¿Qué ha cambiado para vosotros entre el primer documental en Idomeni y este que presentáis ahora?

Con este segundo documental lo que pretendemos, además de realizar nuestra labor periodística, es establecernos como marca. El documental de Idomeni surgió de forma espontánea, fue una tentativa de proyecto que resultó positiva. La mentalidad hacia el segundo documental es completamente diferente. Tenemos que avanzar un paso más allá, tenemos que reafirmarnos dentro del mundo periodístico y audiovisual. Así que suponemos que en ese sentido la principal diferencia ha sido a nivel profesional, la presión ha aumentado.

¿Cómo fue el proceso de producción del documental?

El proceso ha sido complicado. Tengamos en cuenta que no dejamos de ser tres jóvenes periodistas recién graduados, con talento y ganas. Pero, en ocasiones, podemos llegar a pecar de falta de experiencia, lo que, a veces, engrosa el valor del proyecto, pero que sin embargo nos obliga a redoblar esfuerzos para conseguir que todo sea un éxito. Con tan solo 2.000 euros de respaldo nos hemos trasladado hasta allí y hemos traído un documental del brazo en apenas 3 meses; ha sido un proceso difícil, pero sin duda satisfactorio.

¿Habéis encontrado interés por parte de los medios en la realidad de Nepal ahora mismo?

El interés por parte de los medios fue genuino justo en el momento en el que se cumplió el segundo aniversario del terremoto nepalí. Ahí si, el aliciente de la actualidad se hizo presente y fueron varios medios los que mostraron interés. Sin embargo, pasado ese momento, el foco de atención por parte de los medios ha estado centrado más en nosotros como marca que en la propia realidad nepalí.

¿Qué ha sido del país dos años después del temblor?

El país, tras dos años de vivir una gran catástrofe, parece haberse repuesto a nivel emocional. Su cultura es así, ellos viven el día a día, trabajan con lo que tienen y sobreviven como pueden, sin quejarse. Dos años después continúa habiendo edificios medio derruidos, los escombros siguen acumulándose en la calle… pero ellos parece que se han hecho a la idea y escalan la montaña de escombros como si siempre hubiera estado ahí. Echan de menos a las personas que ya no están y continúan esperando las ayudas del gobierno, pero tampoco han desarrollado una actitud de lucha y lo esperan con conformidad…

¿Fueron distribuidas las ayudas que se prometieron? ¿Cómo son las instituciones nepalíes responsables de ello?

Las ayudas prometidas aún no han sido distribuidas. Es el propio Gobierno nepalí es el que se tiene que encargar de ello, pero debido a la inestabilidad política (de media cambia una vez al año de gobierno) aún el tema de las ayudas sigue en el aire.

Debido a la presión internacional, sí es verdad que el primer bloque de ayudas ha sido distribuido, unos 500 euros. En total serán cerca de 2.000 euros a repartir entre las familias afectadas, estimadas en 500.000. La primera ayuda fue repartida en enero de este mismo año, pero la segunda, programada para finales de marzo, aún no ha sido entregada.

¿Con qué casos individuales os habéis encontrado allí?

Fueron muchas las personas con ganas y capacidad de ayudarnos a contar su historia. Intentamos encontrar casos de todo tipo, personas que se hubieran visto afectadas a diferentes niveles. Encontramos un joven estudiante, Nirmal Khatri, con una visión revolucionaria dentro de la realidad nepalí. Fue uno de los pocos que se atrevió a criticar al gobierno y mostró una actitud de rechazo hacia el conformismo propio del país. También hallamos a una mujer, Maya Magar, desalojada del campo de desplazados que se había formado en pleno corazón de Katmandú. Ella nos retrató cómo fue el desalojo del campo y la situación precaria en la que vivía actualmente, en una casa con una única habitación y sin ventanas… fueron muchas las historias que allí encontramos y todos ellas las hemos conseguido retratar en el documental “Nepal: dos años tras el temblor” que se estrena este jueves 22.

¿Qué zonas fueron más afectadas, las grandes ciudades como Katmandú o el medio rural?

La zona más afectada fue el valle del Langtang, una zona básicamente rural, que fue totalmente arrasada. Debido al terremoto la montaña se vino abajo y sepultó toda la vida que se encontraba en el valle. Las ciudades y pueblos del alrededor vivieron también el movimiento masivo de tierra y vieron caer las edificaciones que estaban peor construidas, pero sin duda la zona más afectada fue Langtang. Donde, además, la ayuda tardó mucho en llegar al tratarse de una zona aislada y de montaña, prácticamente inaccesible.

¿Con qué ánimo se enfrenta la población nepalí a esa reconstrucción del país?

La población nepalí, como ya hemos señalado anteriormente, vive la situación con pasividad y conformismo. El primer bloque de ayudas recibido por el gobierno lo invirtieron en conseguir bienes de primera necesidad, como agua y comida, más que empezar con las reconstrucciones.

Por último, ¿qué ha supuesto para vosotros enfrentaros a esta experiencia?

Esta experiencia ha sido muy diferente a la que vivimos en Idomeni. De allí regresamos psicológicamente tocados, afectados ante una situación tan dramática. Esta vez ha sido diferente, aunque dura, la experiencia a nivel profesional ha sido más enriquecedora y el contacto con otra cultura y con otra forma de vida ha contribuido a hacernos mejores profesionales.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR